¿Por qué veneramos y extrañamos tanto la inocencia?
Es a principios de la adolescencia que normalmente pretendemos deshacernos de ella, y que, en el mejor (o acaso peor) de los casos lo logramos.
Sin embargo, quedan reminiscencias. La inocencia nos persigue. Nos alcanza. Nos encuentra cada vez que descubrimos haber descubierto cosas que pretendíamos no ver, no entender.
No sé si en realidad soy una mujer inocente. Sin embargo en ocasiones hay personas que me dicen que lo soy.
Quisiera serlo. Pero la realidad me ha alcanzado hace muchos ayeres y me exige enajenación absoluta.
Tal vez, debí escuchar el día en que me dijeron que cuando lograra ver la realidad nada sería igual y no podría permanecer inmune ni inmutable. Sin embargo, aquí estoy, cara a cara con la realidad, descubriéndome despojada.
¿Y qué voy a hacer? Aún no lo sé. Eso está por descubrirse, y no es cuestión de inocencia, es cuestón de decisión.
1 comentario:
¿Inocencia o Ingenuidad?
Se parecen. Pero preferiría la primera ...por lo menos, en ciertos casos
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