
Pero no me parece que sea con discursos al estilo político ("compañeros y compañeras") que vayamos a cambiar esa realidad, sino con acciones claras y verdaderas.
La virginidad es en muchos casos, preciada al estilo de un automóvil: "ya fue rodada, ya no es igual"... "no puedo pensar en que alguien más ya la tuviera". Por eso, publicidad de este tipo es impactante y verdaderamente tiene potencial de convencer y modificar los imaginarios sociales.
Hoy en día la virginidad puede resultar no sólo obsoleta sino cara, es el caso de BMW, cuya campaña alienta al conductor a adquirir un auto usado de su marca, lo que representa calidad probada.
Vía: Brieflog.
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